viernes, 24 de julio de 2009

...sólo sueños...

Entre mis sueños, esta tu mirar,
Siempre atento a mis labios,
A mis ojos, a mis manos.
Y a las palabras indecibles
Que suelta a veces el corazón.

Los labios que a veces, no callan
Que hablan de cosas sin sentido,
Y sueñan, y callan, y ríen…


Hay palabras,
Momentos de silencio compartido,
De ilusiones mías,
Que son también tuyas.

Sacia mi sed con tus labios,
Con tus caricias,
Con la sangre que recorre tu cuerpo,
Y los silencios que callamos.

Con esas palabras de sobra,
Con tu mirada transparente,
Que penetra por mis ojos,
Hacia lo mas profundo de mi alma,

Dejame saciarme de tus besos,
De tu aroma y tu piel,
De tu voz , tus palabras,
Y tu esencia… y tu ser.

Puedo sentir como tu corazón
Late a la par del mio,
Como lentamente nuestra respiración
Se funde en una sola.

lunes, 6 de julio de 2009

...a veces...

A veces, la vida no va como tu quisieras, surgen cosas nuevas, se cancelan algunas, pero nunca, nada es como tu lo preves, nunca tienes la palabra perfecta para esa ocasión, nunca hay nada asegurado..

Y a veces me da miedo… que tal que el día de mañana amanezco muerta, o todos mis planes cambiaron de la noche a la mañana?

Se puede??

Se puede cambiar de camino de un día a otro… y dejar lo que uno siente, piensa y es, por otras cosas diferentes?


Quizá puedes dar una cara… pero ser de otra manera… pero siempre habrá alguien que conozca esas dos caras tuyas, y podrá saber lo que pasa por tu mente, lo que ocultas en lo más profundo de tu alma, cual es el trasfondo de tus actitudes, de tus respuestas…

Podría ser que podamos vivir la vida de otras personas y evadir la realidad, tener la probabilidad de cambiar de familia, de entorno, de situaciones…

viernes, 19 de junio de 2009

...en el silencio...

En el silencio de mis latidos...
escucho entre mis venas
corriendo entre mi sangre
tu voz.

Dicendo sorda e inteligiblemente...
esas palabras que callamos,
que son simplemente
...palabras indecibles...

Déjame sacar esas palabras,
cortando mis venas,
sangrar suavemente,
deja sacar mi corazón...

Dártelo en la mano,
Quedatelo...
Ponlo en tu mesa de noche,
bajo tu almohada...

Para que escuches mi voz
diciendote al oído,
palabras indecibles..

para que arruyen tu sueño,
Que acompañe mi corazón tus pasos...

sábado, 30 de mayo de 2009

...lágrimas de sal...

...lágrimas de sal resbalando por mi mejilla,
cayendo de mis ojos cerrados,
diciendo palabras indecibles,
haciendo material, lo que nunca podré tocar.

mi voz acaricia bruscamente tu alma,
las manos caen entre las tuyas,
desatando la ternura en tus labios...

jueves, 28 de mayo de 2009

...aceptando culpas...

Si, acepto que hubo veces, hace tiempo, que me perdía en tus ojos. Que soñaba con acariciar tus labios y meterme en tus brazos.

Pero lo importante, es que te conocía, me dejabas ver tu mundo. Tu realidad tan apartada de la mía. Aun así, me deje llevar por tu esencia. Tu aroma, tu caminar tan peculiar. De tus labios, de tu forma de ser, de tu voz.

Eran horas… simples horas que pasaban sin pena ni gloria. O al menos eso creí… hasta que paso lo inevitable, tu mirada y mi mirada se perdieron la una en la otra. Sentí ganas de abrazarte y besar tus labios. Pero había muchas barreras que lo impedían.

Me quede con las ganas atrapadas entre el corazón y mis labios. No dejaba de imaginarte en mi vida, eras solo eso, un divague más de mi mente, un sueño, una ilusión flotando entre nubes de un quizá, y de un tal vez…

Nunca te percibí tan real, tan humano, hasta aquella noche, fue todo tan extraño. Te veías demasiado vulnerable. Supe que había algo de dolor, de coraje en tus ojos, pero tus labios, decían otra cosa. Que incongruente sonaste…

Ese primer beso, me hizo considerar que eras real, que no solo era una fantasía mía, que quizá, algun dia, todos esos divagues aterrizaran en tierra firme. Quizá si ese beso no hubiera existido, tu historia y la mía, no se hubieran cruzado nunca.

jueves, 14 de mayo de 2009

Era la hora indicada, mis pasos tenían que digirse hacia un lugar distinto, tenia que encontrarme otra vez en tus ojos, quisiera que no fuera la ultima vez, pero lo será.

Antes de salir, puse perfume en mi cuello, arregle mi mirada, puse mi cabello en su lugar, todo tenia que ser casi perfecto, casi perfecto para el adiós porque mi corazón debía dejarte ir. En el fondo sabia que iba a ser difícil, pero no por eso me daría por vencida, estaba dispuesta a luchar hasta el final.

Aunque me negaba rotundamente a dejar ir ese estado de confort, esa clase de soporte y comodín que me había acompañado desde hace uno años, a esa persona de siempre, a quien podía regresar después de un fracaso, de una decepción, de una aburrición, o de alguna rotura en el corazón.

Sabes que es lo mejor, me decía a mi misma, y lo repetía constantemente, quizá hasta lo creí real. Lo importante es que ya lo había decidido. Ya le había dedicado suficientes botellas de tequila, algunas llamadas de media noche, unas cuantas cortadas en mis muñecas y en mis muslos, litros de lágrimas, algunos tropiezos y deslices con tal de atraer su atención: ya era suficiente.

Cuando salí de mi casa, pensé que quizá te vería. No lo sabia de cierto, solo lo intuía. Podía sentir mis latidos cada vez que doblaba una calle. quizá te vería, quizá no.

Seguí mi camino. Las calles abarrotadas de gente, muchas miradas. Pero ni tu aroma ni tu mirada resaltaban entre la multitud. Subí esas escaleras, comenzaba a llegar ese olor tan sútil que deja el aguarrás y el oleo. Esa mezcla embriagante de imaginación y arte, de emoción plasmada en algo material.

Pero mi instinto me cegó. Quería verte. Terminar de olvidarte. Dejarte ir y esta vez para siempre. Seguir con mi camino lejos, muy lejos de ti y tu mirada, de tu arrogancia y tu orgullo, de tu falta de sinceridad.

Decidí seguir hacia arriba, hacer lo correspondiente como saludar y demás protocolos, no me sentí a gusto, finji demencia y huí.

Me fui hacia mi refugio emocional, a esos lugares mágicos que uno recuerda entre sueños, donde pasas momentos, instantes, que se van y jamas vuelven a ti, solo están en el recuerdo, y puedes traerlos a ti cuando te venga en gana, o suprimirlos y hacer como que nada paso.

Quería correr, llegar rápido, a ese lugar por donde no pasa el tiempo, donde nunca es demasiado tarde, y sabemos que siempre habrá alguien que nos abrace dulcemente.

No hubo necesidad de tocar la puerta, estaba abierto, como si me estuvieran esperando, había desorden, todo estaba fuera de lugar, estaba sucio. Nunca pensé que alguien hubiera entrado ahí aparte mí.

Subí las escaleras, sentía augustía en el ambiente, un poco de frió, de ese que cala hasta los huesos, me sentí sola y desprotegida. Comencé a llorar...