viernes, 16 de diciembre de 2016

Esperanza

La libertad entre las rejas de la pobreza,
la vida escondida tras montañas de miseria,
sonrisas empotradas, comparadas a estrellas fugaces, en los ojos de los niños.

Había dado por extinto el asombro, y lo encontré entre miradas inocentes.
Sin embargo, la esperanza continua extraviada,
la busco con las manos poderosas, entre las izquierdas, entre las altitudes políticas,
en el pueblo, con los sabios ancianos y aún no la encuentro.

jueves, 14 de enero de 2016

Tierra desnuda

Mi piel se descama.  Esta muerta.
Esta seca, como mis ojos.
Seca como mis lágrimas.
Vacía como su casa.

Mis lágrimas no lloran mi muerte.
mis ojos no ven más su alegría.
Ya no resuenan las paredes con su risa.
me siento vacía y fría como su casa.

Con los pies descalzos, la tierra desnuda.
las preguntas interminables.
Los juegos sin descanso,
Aprendí la vida.

De la tierra suave, y las piedras que molestaban
unos pies pequeños y suaves.
Desde siempre me preparaste para tu muerte,
alma vieja, alma antigua.

Nunca supimos cuando llegaron,
solo sabemos que hoy no están.
Solo lloraremos su partida.

Mi piel esta seca, como la tierra donde quedaron.
mi alma, como su cuerpo.
mi alma, como su casa, vacía y fría.
mis lágrimas intentan dar vida donde no crece nada.

Y te recuerdo, la no-madre, la no-esposa.
la si-mujer, la si-amor, la si-Dios.
Tus recuerdos a flor de piel.
Los te quieros arrancados.

Nos comprendimos, alma vieja, alma de bruja,
alma de viajera del tiempo.
Me harás falta.  Te recordaré a través de los tiempos.

jueves, 16 de abril de 2015

En alguna plática reparé sobre un fenómeno que nos pasa a algunas mujeres que entramos en contacto con las corrientes feministas.

Cada historia de vida es diferente, cada experiencia es distinta y tiene un impacto que cambia la forma en la que seguimos escribiendo nuestras propias historias, con tintes de nueva consciencia, adquirida en el punto que haya sido necesaria.

No siempre buscamos, no siempre cuestionamos, no siempre nos cuestionamos nuestra historia.  A veces vamos tan rápido viviendo, trabajando, estudiando, comprando.  Que no hay tiempo para hacer un alto en el camino y pensar hacia donde vamos. 

Yo nunca había cuestionado mi educación machista y misógina dada por otras mujeres, donde hay que ser guapa para gustar, delgada para agradar, hacendosa para servir, y sumisa para ser protegida, hasta hace unos años.  Si, la psicología tuvo mucho que ver.  

Educada en una familia harto tradicionalista,  religiosa, mocha y de provincia.  Con tías abuelas solteronas y fanáticas religiosas.  Aprendí a tortear, a cocinar, a subir una bastilla, a pegar botones, a remendar calcetines, a calentar tortillas, a servir comida, a atender a un hombre, a barrer, trapear, sacudir, planchar, lavar ropa.  Lo básico para ser mujer (o chacha, como quieran verlo.)  Al final, es algo necesario, lo que no es necesario es el enfoque con el que me fue inculcado:  Servir como mujer, dirigir un hogar.  

Cuando comencé a descubrir que es violencia, y desde donde somos violentadas las mujeres, me jodió. Me jodió ver que somos victimas de nuestra crianza, estamos condenadas desde que nacemos mujeres, con un kit de juegos de té, cocinetas, bebés y cunas, historias de princesas rescatadas por principes azules.brillo labial, pequeñas zapatillas con tacones.  Aunque poco a poco se han cambiado esos sistemas duales, dicotómicos y excluyentes.

El proceso reeducativo, de transformación y reasignación de valores, la toma de consciencia no es sencillo, porque tenemos que cuestionarnos a nosotras mismas, a quienes nos rodean, a la sociedad, las instituciones.

Tal vez haya muchas fases, cada proceso es distinto.  Pero hay muchas emociones encontradas: impotencia, coraje, dudas, tristeza. Durante la reconstrucción de la identidad, es cuestión de trabajo arduo, reflexión.  No hay de otra. A veces nos da por llorar, por caernos.  Por caer en círculos viciosos, relaciones violentas, enfrascarnos, aislarnos.

Si nos causa conflicto, nos incomoda, nos impulsa a movernos, a cambiarnos, a reconstruirnos, a remover lo que nos pesa y nos esclaviza.  Nos da las alas a la libertad de asumirnos como mujeres, como las mujeres que queremos ser.



sábado, 21 de marzo de 2015

No vengas a mi oído con palabras recicladas,
con sentimientos absurdos,
ni tu alma vacía.

Evita que rechace tu aroma,
porque lo has contaminado con otras compañías,
con otros olores,

No me cuentes las historias que yo ya he escrito,
ni utilices argumentos que ya hemos escuchado.
No ocultes bajo la alfombra, ni tras la puerta.
Porque tu mirada todo me revela.

Tus ojos dicen lo que tu boca calla.
Entre líneas revelas lo que forzadamente escondes.
No eres nuevo en las artes escurridizas,
no soy nueva en el oficio del detective.

miércoles, 11 de febrero de 2015

La vida, las plantas y los jardínes

Hoy coseché los primeros frutos de mi cosecha.
Me gustan las metáforas,  pero hoy si hablo de algo tangible.  Recién comencé con esto de la cosecha para autoconsumo, cultivar tus plantas, comer más sano.  Tener las especies frescas para cocinar, o hacer un té,  o un remedio, o algo para curar un alma vieja y gastada.

Simplemente cultivar, tener algo aromático en casa.  Ver vida entre los ladrillos, verde entre el asfalto.  Como un escape, un oasis.  Una terapia que genera vida, recicla la energía. Restituye almas, construye vida. Se tejen las plantas como se teje el alma

Sobre política y sexualidad

Políticas sexuales - sexualidad política
posición política - posición sexual
sexo en la política - política previo al sexo
protocolos políticos - protocolos sexuales
Discursos para convencerte de  que te cojan ellxs
preferencia política - preferencia sexual
Elección - Erección
Eliges por quien votar - Eliges con quien rebotar
gobernante/pueblo - amo/esclavo

La política y la sexualidad tienen un  mismo origen de fondo: Poder.

El ejercicio de la sexualidad ha estado sujeto al control y regulación social.  La familia, la sociedad y la iglesia con base en una idiosincrasia judeo-cristiana crearon mecanismos donde la función del coito debe ser única y exclusivamente con fines reproductivos, condenando los métodos de anticoncepción, las relaciones homosexuales, la elección de no procrear, o interrumpir el embarazo. En primera instancia la educación en el seno familiar suele formar mujeres-objeto  y hombres-sujeto.

Una mujer- objeto de reglas, prohibiciones, normas, decretos, obligaciones, servidumbre.  Mujer objeto de deseo, abnegada al placer y a la elección.  Mujer con envidia del falo. Madre-esposa-esclava.

La complejidad de dejar colgado el paquete con el que nos paren: dolor, una escoba, algunas muñecas y trastes.  Después vendrán las muñecas estilizadas, con medidas exuberantes y calzando tacones imposibles, perfectas, moldeadas y deseables.  Nos educan a la doble jornada, a la doble moral, lo que tus hermanos si pueden hacer y lo que tú, no debes hacer.  Nos enseñan que papá manda y nosotras obedecemos.  Que hay que servir al hombre, que primero coma él, porque el merece más.

Los medios nos bombardean con mujeres objeto, sexualizadas desde pequeñas,  exaltando las características que sólo un pequeño porcentaje de la población posee.  Objetivando a las mujeres en la publicidad coartan las capacidades: Los senos que no piensan, los glúteos que posan, manos que muestran o sirven,  Miradas que seducen, labios que incitan.

Y por otro lado la proyección de un hombre proveedor, fuerte, exitoso, inteligente, con capacidad de elección y decisión en todos los sentidos.  No es el complemento de una mujer, si no la contraparte.  No es apoyo, es sumisión, desequilibrio y no se balancean equitativamente estos estereotipos.

Igual que el poder, es repartido inequitativamente.  El género y el poder están íntimamente relacionados, el acceso al ejercicio del poder sobre sí mismos, sobre hacer lo que a uno le plazca con su sexualidad es propio del sexo masculino, más no del femenino.  El impacto de esta premisa es visible en los usos y costumbres cotidianos, aunque cada ves con mayor sutileza.

Sin embargo, el camino al empoderamiento es largo, lleno de reflexión, consciencia, trabajo personal, búsqueda incesante, cuestionamientos que llegan hasta nuestros propios cimientos, y nos hacen tambalear.  Creencias que nos dan identidad, sentido y dirección.