lunes, 25 de febrero de 2013

Cómo le llamo entonces a lo que se despierta,
a ese instinto de mirar tus ojos,
y la cálida sensación de caricias,
a la tranquilidad que hay en nosotros.

Es una necedad imperante de estar,
una pulsión que no puedo negarme a cumplir,
es una construcción mental de seguridad,
la armonía de tu latido, tal vez tu aroma.

una compulsión humana de explicar y nombrar
un fenómeno intangible,
la conexión milenaria de lo que no es materia
el contacto de historias.

Se resume en labios que muerden,
latidos que se sincronizan,
miradas que hablan a los oidos del otro,
que susurran palabras indecibles,
se vive en momentos mágicos...

Como llamarlo... como atreverse a limitar...
enmarcando en supuestos y premisas,
ponerle reglas, formas y compromisos,
como encadenar un ave a una jaula.

Que decir de las formas de sentir,
hacer sentir, dejar ser, explorar...
placer, deseo, pasión, necesidad, necedad.
complementareidad...






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